Transiciones

...Esta impresiòn puramente visual no esta ligada a ningùn razonamiento: ella surge como podria surgir la aleta de un cetaceo en el horizonte. A menudo las impresiones visuales nos trasmiten brevemente descrubrimientos que solo mucho màs tarde lograremos comprender y encerrar con palabras.

Fragmento del libro Las Olas de Virginia Woolf.

miércoles, 23 de junio de 2010

La pintura de la carne.

Isabel Hernández es una pintora joven que inserta en la expresividad quien nos comparte una serie de pinturas de caballete. La carne y los pies son un pretexto para hacer pintura. Existe una anécdota sobre un accidente que tuvo como resultado una herida en el pie, este dato trivial -de esos que le pasan a cualquiera- se ha convertido en un detonante para la exploración pictórica. Así, una vivencia da lugar a otra: la pintura.

Isabel va al encuentro del fenómeno, tratar de asir la imagen interna, desea compartirnos la manera en cómo ella experimenta sus vivencias. Intenta mostrar sólo a la mirada eso que se hace con todos los sentidos. ¿Cómo compartirle a los ojos un
recuerdo doloroso?

Las imágenes que vemos son pinturas. La narración acerca de los pies se sustituye por la presencia de la carne cruda que no es más que la armonía del rojo sobre el soporte blanco. Por medio de la pintura, se hace presente el color y por medio
del color, se hace presente la carne. La base blanca como condición básica de la pintura se ha convertido en parte de la propuesta: es el lugar y la hora donde las cosas
existen.

La pintora trata de dar salida a sus imágenes y para ello da diversas alternativas en el lienzo. Las piezas que integran la muestra se relacionan mutuamente, son el registro de la búsqueda y son, en sí mismas, su encuentro. Quizá las formas y
las situaciones apenas se puedan percibir -pies, huesos, sangre, carne- sin embargo, para la pintora, lo fundamental está en el lienzo.

La pintura se ubica aquí como medio de comunión a través de la mirada. Isabel ofrece su pintura no sólo como una oportunidad para conocerla, sino para conocer cosas que quizá ignorábamos de nosotros mismos, o traer a la memoria los recuerdos dolorosos que queríamos olvidar.


Patricia G. Santiago

Texto para la exposición LA CARNE VIVA, Abril 2010.
Museo de Historia de Tlalpan.

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