Una muestra
irónica del sentido de la vida. Convertida en partes de un todo,
así como la misma existencia llevada a cabo por etapas; niñez,
adolescencia, juventud, tercera edad, logramos diferenciar o evidenciar los momentos mas importantes de nuestros pasos por este mundo, la sociedad nos ha impuesto a
través del condicionamiento, ver las cosas que nos rodean siempre
en fragmentos. En
La Carne Viva nos asoma una
porción de carne cruda, como
una forma de
expresión, que dicho sea de paso, no nos asusta. La
devastaciòn del ser humano en las guerras o en los
fenómenos naturales, es solo eso, un suceso de nota roja del encabezado de la prensa, de pronto ya no
conmociona nadie. Lo humano del ser lo vemos destruido en la figura de una niña vulnerable y vulnerada, reflejo que no solo muestra asesinato y
corrupción, sino la
descomposición de una sociedad con todo su sistema. Millones de niños mueren por un gobierno que mata pero de forma
más sofisticada. Este mundo
globalizado, nos convierte solo en cifras,
números, y
dificilmente podemos apreciar el interior individual. Nuestras
mentes están condicionadas a ver solo partes.
La Carne Viva de Isabel
Hernandez nos permite ver su interior, su intimidad, conocerla. La
expresión de sus huellas dentro de un lienzo interminable pero
episódico, un camino que nos lleva a la
irreflexión de la misma existencia del ser a
través de trozos de carne con identidad propia, , con la fuerza
erótica y llena de
sensiblidad de una mujer que se niega a ser solo un fragmento en este vasto mundo social y se impone para gritar ¡
Aquí estoy! y esta es mi carne viva... que camina sobe mis pies en la tierra.
Salvador Medina
Tlalpan, 15 de Abril de 2010
Texto para la Exposición La Carne Viva.
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